Lloret de Mar

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Excursiones de un día

Girona

 Girona disfruta de un emplazamiento privilegiado. El Barrio Viejo es uno de los centros históricos más evocadores de Cataluña, con elementos únicos en Europa: la muralla carolingia, el barrio judío, uno de los más bien conservados, y la grandiosidad de la nave gótica de la Catedral, la más ancha del mundo. Girona tiene también seis museos que poseen un fondo patrimonial de gran interés.

Museos: Museo de historia de la ciudad, Museo de Arte, Museo de los judíos, Museo Arqueológico, Museo de la Catedral y Museo del Cinema.

Barcelona

 Existen muchas maneras de conocer la ciudad y hay propuestas para quien le interese una vertiente cultural, el que quiera disfrutar de una oferta más lúdica o para quien esté pensando dónde realizar sus compras.

En cualquier caso, no te puedes perder La Rambla. Es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad; un paseo bullicioso en que comparten espacio las paradas de flores y los artistas de calle.

En el centro histórico se respira un ambiente bohemio que podemos descubrir paseando por el Barri Gòtic, la Ribera y el Raval. Se trata de uno de los barrios medievales más bien conservado del mundo. Pero si Barcelona es famosa por algo, es por los monumentos del barrio del Eixample. Dando un paseo por esta área urbanística, se pueden admirar obras maestras como la Sagrada Família o La Pedrera, entre otras maravillas heredadas de Antoni Gaudí y de los arquitectos del Modernismo.
 
Esta ciudad que mira al mar permite disfrutar de un montón de espacios abiertos como las playas, el Port Olímpic, el Tibidabo o el entorno de Montjuïc. En conjunto, se trata de una ciudad ideal para descubrir prodigiosos monumentos y lugares sorprendentes.

Teatro - Museo Salvador Dalí

El Teatro-Museo Dalí se erigió sobre el antiguo teatro municipal, una obra del siglo XIX. Fue inaugurado el 28 de setiembre de 1974, para ampliarse después con la vecina Torre Gorgot. Rebautizada por Dalí con el nombre de Torre Galatea, albergó una nueva sala de exposiciones y las dependencias de la Fundación Gala-Salvador Dalí. El antiguo patio de butacas es hoy un jardín con un imponente conjunto escultórico formado, en la base, por el Taxi Lluvioso y coronado por la barca que otrora fuera de Gala. En la planta baja también se encuentra la Sala de las Pescaderías, con cuadros tan conocidos como el Autorretrato blando con loncha de bacon asada y el Retrato de Picasso, una sala con dibujos - que permite el acceso a la cripta en la que Dalí se encuentra enterrado - y la galería que rodea el patio, con óleos del pintor Evarist Vallés. En el escenario, bajo la cúpula geodésica diseñada por Emilio Pérez Pireño, destaca el grandioso telón para el ballet Laberinto (Schubert-Massine) y el cuadro Gala mirando al mar Mediterráneo. A la izquierda se encuentra la llamada Sala del Tesoro, que reúne piezas maestras como la Cesta del pan, Galarina, Leda atómica y El espectro del sexappeal.

En el primer piso se encuentra la Sala Palacio de Viento, donde Dalí expuso por vez primera cuando tenía catorce años, con un gran fresco presidido por dos figuras humanas que abren sus cajones y vierten monedas de oro sobre la llanura ampurdanesa. A su lado, una pequeña sala con el cuadro Poesía de América o Los atletas cósmicos. Por la izquierda se accede a la Sala de Joyas y al jardín de la Torre Galatea. A la derecha del escenario se encuentra la Sala Mae West, una escenografía de una sala de estar que se transforma en el rostro de la mítica actriz gracias a un efecto óptico. En el segundo piso se encuentra una galería ornada con cuadros de Antoni Pixot, y, en el tercero, la sala que contiene la colección privada del pintor, con obras de Meissonier, Fortuny, Modest Urgell, Gerard Dou, El Greco, Marcel Duchamp y Bouguereau, y obras como Comienzo automático de un retrato de Gala.

Monasterio de Sant Pere de Rodes

Las primeras noticias documentadas datan del año 878. El monasterio de Sant Pere de Rodes está situado en mitad de la ladera de la montaña de Verdeda, en cuya cima se encuentran los restos del antiguo castillo de Sant Salvador de Verdera. Cerca del monasterio hay ruinas del poblado medieval de la Santa Creu de Rodes, vinculado desde antaño al monasterio y presidido por su iglesia, dedicada a Santa Elena, un importante edificio prerrománico.

El monasterio se organiza por medio de la formación de terrazas en la montaña y, como es habitual en la arquitectura monástica medieval, disponía de tres estructuras entorno al patio central del claustro que, en su actual forma, podemos datar como de la segunda mitad del s.XII. En el flanco sur se encuentra el refectorio que, junto con las salas del flanco de poniente, son las únicas dependencias del monasterio que se conservan, mientras que el resto de las estructuras, así como las añadidas a los pisos superiores, se encuentran en un estado casi totalmente ruinoso. El campanario, torre monumental, data del siglo XII, si bien es evidente la influencia de las formas lombardas del siglo XI. A su lado se encuentra la torre de defensa que acaba de componer el conjunto de la fachada y que presenta evidencias de un proceso de construcción largo, que probablemente se inició en el siglo X.

La iglesia es el principal edificio de todo el monasterio y está situada al norte del claustro, en el rellano más bajo de todo el conjunto. Es un edificio con tres naves con transepto, al que se abren dos absidiolos que flanquean el grandioso ábside central, el cual dispone de un deambulatorio y abraza toda la extensión de las tres naves, de forma que las naves laterales casi pueden ser interpretadas como prolongaciones del deambulatorio. Junto con la estructura de la cabecera, la extraordinaria singularidad de la iglesia de Sant Pere de Rodes radica en el sistema de los pilares sobre los que descansan los arcos y las bóvedas. Este tipo, único en la arquitectura catalana, consiste en un doble orden de columnas que aguantan los arcos torales de la nave más cercanos al ábside, y en un orden simple que aguanta los arcos formeros. Todos ellos arrancan de un alto podio. Este tipo de estructura constituye un caso absolutamente excepcional en nuestra arquitectura medieval, debido a su perfecta concepción y ejecución.

Zona volcánica Garrotxa - Olot - Santa Pau - Besalú - Bañoles

ZONA VOLCÁNICA

Esta ruta no sólo es interesante por las visitas que se pueden realizar, sino también por el paisaje que veremos durante todo el recorrido.
La variada vegetación crea, especialmente en otoño, unas tonalidades que se identifican como características de la escuela pictórica olotense. Olot es la capital de la zona.

BESALÚ

Núcleo medieval que fue declarado conjunto histórico-artístico en 1966. Del monasterio de Sant Pere, construido inicialmente en el 977, no queda sino la iglesia del siglo XII. Puente románico con forma angular, restaurado. Barrio judío o "El Call", con la casa de baños "MIKWA", la tercera en Europa, para las abluciones litúrgicas. Plaza mayor porticada.

Si continuamos en dirección a OLOT pasaremos por CASTELLFOLLIT DE LA ROCA. Este pueblecito está emplazado sobre un promontorio rocoso basáltico de 60 metros de altura y casi un quilómetro de longitud. El despeñadero se precipita espectacularmente sobre dos ríos. La vista de todo el conjunto es pintoresca y espectacular.

ZONA VOLCÁNICA DE LA GARROTXA

La región volcánica de la Garrotxa constituye el mejor exponente de paisaje volcánico de la Península Ibérica y uno de los más interesantes de Europa. Cuenta con una treintena de conos volcánicos de tipo estromboliano, algunos cráteres de explosión y más de veinte coladas de lavas basálticas con morfologías de gran singularidad. Al interés geológico hay que añadirle una rica y variada vegetación propiciada por un clima excepcionalmente húmedo y un paisaje de gran belleza.
Los volcanes más importantes son: Montsacopa, Santa Margarida, Croscat, Martinya y Roca Negre, entre otros. Realizaremos la visita en un ferrocarril de vía estrecha, réplica del que enlazaba Olot y Gerona, que fue suprimido muchos años atrás. El itinerario, que se inicia ante el hayal, nos irá mostrando el paisaje típico de la zona hasta llegar al Croscat, con sus graderías que permiten contemplar diversos materiales volcánicos.


SANTA PAU

Quienes han tenido la suerte de conocer este maravilloso pueblecito no podrían perdonarnos que no lo incluyéramos en esta excursión. La totalidad de su conjunto fue declarado histórico-artístico, y lo preside un castillo, en la actualidad abandonado. El núcleo, claramente feudal, lo forman calles tortuosas empedradas y una maravillosa plaza porticada.

BANYOLES

Aunque el paisaje de la ida ya era interesante, el recorrido que haremos para llegar a Banyoles también es admirable. En Banyoles visitaremos el estanque, de origen cársico y tectónico, con una longitud de unos 2.130 metros y una profundidad de 15 metros. Su entorno fue declarado pintoresco en 1951.

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